Comprar un buen pescado es solo el primer paso. Incluso cuando partimos de un producto de calidad, una mala preparación puede hacer que el resultado termine siendo seco, insípido o con una textura que poco tiene que ver con lo que esperábamos. Y no, para disfrutar de un buen pescado no hace falta ser chef ni llenar la cocina de utensilios.
Con algunos pescados congelados tan habituales como la merluza, el bacalao, el salmón, el atún, el pez espada, las acedías o los boquerones, pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia a la hora de cocinarlos. Por eso, desde Marodi hemos recopilado 7 errores bastante habituales que pueden estropear un buen pescado y, sobre todo, cómo evitarlos.
1. No descongelarlo correctamente
La tentación de sacar el pescado del congelador y ponerlo directamente en la sartén puede ser grande cuando tenemos prisa, pero hacerlo puede afectar a la cocción y al resultado final. El exterior puede cocinarse demasiado mientras el interior todavía necesita tiempo, haciendo que la textura no quede como debería.
Lo más recomendable es planificar la descongelación con antelación y dejar que el pescado se descongele progresivamente en el frigorífico. De esta forma, podremos cocinarlo de manera más uniforme. Además, una vez descongelado, conviene escurrirlo y secarlo suavemente con papel de cocina antes de cocinarlo.
2. Pasarse con la temperatura
Más fuego no significa necesariamente mejor pescado. Una temperatura demasiado elevada puede hacer que la superficie se dore rápidamente mientras el interior todavía no está en su punto. También puede provocar que determinadas piezas terminen demasiado secas.
La temperatura adecuada dependerá del tipo de pescado y de la preparación. No cocinaremos igual un salmón a la plancha que unos boquerones fritos o unas acedías. La clave está en adaptar el fuego al producto y controlar la cocción en lugar de intentar hacerla lo más rápido posible.
3. Cocinarlo demasiado tiempo
Este es un clásico. El pescado necesita cocinarse, pero no necesita horas para quedar bien. De hecho, uno de los principales enemigos de muchas preparaciones es precisamente pasarse de cocción.
Una merluza que necesita unos minutos puede acabar seca si la dejamos demasiado tiempo en la sartén. Lo mismo puede ocurrir con el salmón o el bacalao. Es preferible controlar la cocción y comprobar cómo evoluciona la pieza que dejarla al fuego “por si acaso”.
4. Darle la vuelta constantemente
¿Eres de los que no puede evitar estar moviendo el pescado en la sartén? Tenemos malas noticias. 😅
Cuando cocinamos una pieza a la plancha, darle la vuelta continuamente no suele ayudar. El pescado necesita tiempo para crear una buena superficie de cocción y adquirir una textura adecuada. Además, algunas piezas son especialmente delicadas y pueden romperse con facilidad si las manipulamos demasiado.
Coloca el pescado, deja que se cocine y dale la vuelta cuando realmente sea necesario. Menos vueltas, más paciencia.
5. No secar el pescado antes de cocinarlo
Este pequeño gesto puede parecer insignificante, pero es especialmente importante cuando trabajamos con pescado descongelado. Si la superficie está demasiado húmeda, en lugar de conseguir una buena cocción podemos acumular líquido en la sartén y dificultar que el pescado se dore correctamente.
Después de descongelarlo, sécalo suavemente con papel de cocina antes de cocinarlo. No hace falta apretar ni manipularlo demasiado: simplemente eliminar el exceso de humedad superficial. Es un paso sencillo que puede mejorar mucho el resultado, especialmente en preparaciones a la plancha.
6. Tapar demasiado el sabor del pescado
El pescado tiene sabor propio y no siempre necesita una lista interminable de ingredientes para quedar bueno. A veces cometemos el error de añadir demasiadas especias, salsas o acompañamientos y terminamos sin saber realmente qué estamos comiendo.
Un atún, un salmón, una buena merluza o un pez espada pueden quedar estupendos con preparaciones muy sencillas. Aceite de oliva, ajo, perejil, limón, algunas especias o una guarnición adecuada pueden ser suficientes para acompañar el producto sin convertirlo en algo completamente diferente.
La idea es sencilla: acompañar al pescado, no esconderlo.
7. No elegir la preparación adecuada para cada pescado
No todos los pescados responden igual a todas las técnicas de cocina. Una acedía puede ser perfecta para una fritura, mientras que un salmón funciona estupendamente a la plancha o al horno. La merluza ofrece muchísimas posibilidades, el bacalao se presta a diferentes preparaciones y el atún o el pez espada pueden quedar fantásticos cocinados de manera sencilla.
Conocer las características de cada pescado nos permite elegir mejor cómo cocinarlo y aprovechar sus cualidades. Y no hace falta complicarse demasiado: muchas veces, una buena materia prima y una preparación sencilla son la mejor combinación.
Un buen pescado no necesita complicaciones
Cocinar pescado correctamente no consiste en hacer recetas complicadas ni en utilizar ingredientes difíciles de encontrar. Muchas veces, la diferencia está en pequeños detalles: descongelar correctamente, controlar la temperatura, respetar los tiempos y escoger una preparación que encaje con cada tipo de pescado.
En Marodi puedes encontrar una amplia variedad de pescados congelados para disfrutar en casa, desde merluza, bacalao y salmón hasta atún, pez espada, acedías y boquerones, entre otras opciones.
Porque comer pescado rico en casa puede ser mucho más fácil de lo que parece. Ahora solo queda venir a Marodi, elegir el pescado que más te guste entre toda la variedad que tenemos en nuestras tiendas de pescado congelado en El Puerto de Santa María.
